miércoles, agosto 1

El Negro Fontanarrosa



“Se me ocurrió hablar sobre las malas palabras”, comenzó, distendiendo el ambiente del teatro El Círculo. “No sé qué tiene que ver con esto de la internacionalización, pero una persona que logra decir correctamente esta palabra puede subir al escenario y hablar”.

“Lo que he insultado cada vez que se me va un texto de la computadora”, confesó Fontanarrosa.

“Yo casi siempre hablo desde el desconocimiento”, aseguró el Negro. “¿Por qué son malas las palabras? ¿Les pegan a las otras? ¿Son malas porque son de mala calidad?”, se preguntó.

“Tienen actitudes reñidas con la moral, pero no sé quién las define como malas palabras, pero parecen los villanos de la película.” Fontanarrosa opinó que las “palabrotas” con aumentativos no dejan de ser un reconocimiento.

“No hago una defensa incondicional y quijotesca de las malas palabras: algunas me gustan, otras no”, aclaró, y recordó que su padre era un “malhablado” porque provenía del deporte y usaba muchas malas palabras. Además, pidió que se siguiera empleando “bocasucia”, una antigua manera de decir que alguien puteaba.


“También se dice que el idioma es vulgar. No sé quién define lo que es vulgar o no. Tampoco sé cuál es el origen de las malas palabras.” Y mencionó expresiones del tipo “habla como un carrero” o “palabras subidas de tono”.

“Las malas palabras brindan otros matices y hay algunas que son irreemplazables: no es lo mismo decir que una persona es tonta o pelotuda. Tonto puede ser una disminución neurológica agresiva, pero el secreto de la palabra pelotudo está en la letra ‘t’”, agregó el escritor rosarino. “Mierda es una palabra también irreemplazable. El secreto está en la ‘r’ fuerte, porque en otros lugares es más débil, como la pronuncian los cubanos, que la hacen más suave, como los chinos.”

A esta altura, todos reían, aplaudían y zapateaban contra la prolija alfombra roja del teatro. Finalmente, exigió que se reflexionara sobre la condición terapéutica de las malas palabras, que sirven para descargarse, según se lo aconseja su psicoanalista. “Pido una amnistía para la mayoría de las malas palabras e integrémoslas al lenguaje.”

(Extractos de Página12)

En el cielo tienen que estar de fiesta...

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1 Comentarios:

Blogger PELOPONESO dice...

muy divertido y profundo el video

suerte

10:19 p. m.  

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